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El Libro de Kells, joya irlandesa

El Libro de Kells constituye el mayor tesoro nacional y una de las mejores y más apreciadas obras de arte medieval que se conservan y forman parte del patrimonio irlandés.

Expuesto de forma permanente en los bajos de la Biblioteca del Trinity College, en Dublín, es una visita ineludible que recomiendo a cualquier amante del arte y de la belleza ornamental.

Sin duda alguna habréis incluido la visita al Trinity College entre las atracciones monumentales que vais a visitar si marcháis a la capital irlandesa, y si es así, más que probablemente también visitaréis la gran Biblioteca y su Long Room. Bien, pues en el mismo edificio, uno de los laterales del gran patio central, en su parte baja, se encuentra expuesto este espectacular Libro de Kells.

Escrito ya hace más de mil años, por aquel entonces la población irlandesa era eminentemente campesina y vivía en pequeños núcleos fortificados en las riberas de los ríos y a lo largo de la costa. La Iglesia ocupaba el lugar más alto de la escala social y con ellos cuantos escribas y artistas se encargaban de producir y materializar aquéllo que engrandecía a Cristo y sus enseñanzas.

Organizada monásticamente, los monjes se dedicaban a las ciencias y al estudio de la Palabra de Dios, a la interpretación de los evangelios y a los trabajos manuales.

Así nacería el Libro de Kells, como una recopilación en latín de los cuatro evangelios, escritos en latín y bellísimamente ornamentados en lo que es un trabajo gráfico impresionante.

El Libro de Kells está asociado a San Colombo quien fundara el monasterio de Ione allá por el año 561. Iona se encontraba al oeste de Escocia, pero tras varios siglos y después de la invasión vikinga hubieron de huir y dejar atrás su monasterio y pertenencias para trasladarse al condado de Meath, a Kells, hacia el año 806.

En el transcurso de aquellos años se escribirían este conjunto de libros de tan incalculable valor artístico.

Hacia el 1653, bajo el mandato de Cromwell, el libro sería enviado desde Kells a Dublín, para finalmente en el año 1661 ser guardado en el Trinity College de la capital.

El Libro de Kells es el más conocido de todo un grupo de manuscritos que se escribieron entre los siglos VI y IX por todo el territorio británico, pero siendo como es obra cumbre del cristianismo celta, fue elaborad con una magnífica precisión y una belleza acorde con el decorado que lo representa.

Escrito en tinta de colores rojos, malvas, amarillos y negros, ofrece los cuatro Evangelios pero con prólogos, resúmenes y transiciones. Cuenta con 340 páginas, apergaminadas, con bellísimas ilustraciones, y en plan tipográfico. Su excelencia radica precisamente en la gama de colores que incluye, muy superior a la de otros libros de la época, pero también a lo complejo que son sus dibujos y ornamentos.

Hojas completas dibujadas, con una escritura magnífica y un trabajo que se antojaba arduo y muy paciente.

Simplemente, su visión extasía. No hace falta entenderlo (para los no versados en el tema). Sólo contemplarlo y disfrutar de su perfección, de la complejidad de los dibujos, del tiempo que los monjes emplearían, de la infinita paciencia para elaborarlo. Y pensar en los muchos siglos que han contemplado hasta llegar a nuestros días.

Desgraciadamente, no permiten fotos en su interior, pero su recuerdo, os aseguro, permanecerá imborrable en vuestras retinas.

Horarios para visitar la exposición:

  • De lunes a sábado: de 9,30 a 17 h.
  • domingos (de octubre a abril) de 12 a 16,30 h.
  • domingos (de mayo a septiembre) de 9,30 a 16,30 h.